MASAJES

Conversamos con Isabel Ros

Los masajes son sinónimo de ambientes diáfanos, aromas delicados, música new-age y largas sesiones relajantes. La premisa es desconectarnos de todo y dedicar un rato a recuperarnos del stress cotidiano, de esfuerzos puntuales o de la tensión y el cansancio acumulado.
Es cierto, hay mucho de eso; pero no debemos olvidar que, en manos de profesionales, los masajes son tratamientos que ayudan a combatir dolencias concretas. Ahora bien: ¿sabemos cómo identificar las causas? ¿Tenemos claro cuál es el masaje indicado para cada caso, y con qué periodicidad debemos tratarnos? Veamos.

PRIMERO LO PRIMERO

Como en tantos otros órdenes, lo mejor es partir de un diagnóstico concreto realizado por un especialista. Si sos de las que siempre van al mismo profesional, corrés con ventaja: ese conocimiento mutuo será muy valioso para identificar qué te está pasando, cuál es el origen de tus dolores o molestias y cuáles son los pasos a seguir.
¿La clave? Aprender a escuchar a tu cuerpo y discernir entre dolencias puramente físicas –producto de grandes esfuerzos en el gym, por ejemplo- y aquellas que están asociadas a un proceso de somatización, es decir, que están vinculadas a la respuesta de nuestro cuerpo frente a distintos estímulos. Naturalmente, los masajes no van a poder solucionar aquellos problemas que estén vinculados a lo emocional, pero al menos podrán ayudarte a sobrellevar la carga mientras estás transitando por ese camino.

BACK AND NECK

Si hablamos específicamente de los dolores más habituales, los de espalda y cuello llevan la delantera. Para tratarlos, tenemos una doble tarea previa: primero, distinguir entre dolores crónicos y puntuales, y luego, identificar si son musculares o lumbares. Los musculares, por lo general, están directamente relacionados a esfuerzos físicos importantes; los lumbares, en cambio, están asociados a períodos de estrés, de toma de decisiones u otras causas de tipo emocional, por lo que muchas veces llevan más tiempo de tratamiento.
Una vez definidas estas variables podremos decidir qué opción es la mejor para el caso concreto. ¿Qué intensidad se sugiere en estos casos? Si el dolor es importante, lo recomendable es comenzar con dos o tres sesiones intensivas, para luego agendar visitas cada semana; si, en cambio, el dolor es tolerable y no interfiere con nuestra rutina, bastarán con encuentros cada diez o quince días para comenzar a notar cambios.

DRENAJE LINFÁTICO

Por su parte, el drenaje linfático es un gran aliado para combatir la hinchazón y la retención de líquidos. Muchas veces -y como consecuencia de estar mucho tiempo paradas, de la generación de un edema o por el excesivo calor-, se genera un excedente de líquido intersticial que se filtra en el sistema linfático, produciendo hinchazón de las extremidades y, en algunos casos, el rostro. En estos casos, mediante el drenaje linfático se busca redirigir ese líquido hacia los ganglios para que reingrese al sistema linfático, sea procesado por el riñón y se elimine.
¿Cuál es la frecuencia ideal? Varía mucho, pero como regla general puede comenzarse con dos sesiones semanales, para luego moderar la intensidad siempre que el profesional así lo entienda conveniente.

RELAX 24/7

En cualquier caso, los masajes pueden complementarse con otras iniciativas que, más allá de lo que quieras “atacar”, siempre ayudan. Así, empezar yoga, anotarte a clases de pilates, marcarte una rutina de ejercicios de estiramiento, mantener una correcta postura corporal y un largo etcétera pueden ser valiosos aliados para lograr nuestro objetivo y, al mismo tiempo, sacarle el mayor provecho a nuestras sesiones de masajes.
Asimismo, podemos echar mano a terapias alternativas como la reflexología o la digitopuntura, técnicas milenarias de apoyo a la salud física y emocional que potencian los resultados de las disciplinas tradicionales. Suena bien, ¿no?

BONUS TRACK: el drenaje linfático es uno de los tratamientos más completos, y sirve tanto para problemas circulatorios como para tratar várices, ¡y hasta para combatir la celulitis!

Mayo, 2017.